Un equipo internacional de investigadores logró identificar un indicador biológico capaz de mejorar significativamente la detección temprana de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y la demencia frontotemporal en adultos de América Latina, una región donde el acceso a diagnósticos especializados todavía representa un desafío para millones de personas.
El hallazgo, presentado recientemente en una investigación multicéntrica desarrollada en colaboración con centros médicos y universidades de varios países latinoamericanos, apunta a una proteína presente en sangre que podría convertirse en una herramienta clave para distinguir entre distintos tipos de deterioro cognitivo con una precisión inédita en poblaciones de la región.
Hasta ahora, uno de los principales obstáculos para diagnosticar enfermedades neurodegenerativas en América Latina ha sido la dependencia de estudios complejos y costosos, como tomografías por emisión de positrones, resonancias avanzadas o análisis de líquido cefalorraquídeo, procedimientos que no siempre están disponibles fuera de grandes centros urbanos.
Sin embargo, los científicos encontraron que los niveles de neurofilamento de cadena ligera (NfL), una proteína que se libera cuando las neuronas sufren daño, permiten identificar patrones asociados tanto al Alzheimer como a la demencia frontotemporal, dos enfermedades que suelen compartir síntomas en sus primeras etapas y que, por eso, muchas veces son confundidas.
Los resultados mostraron que la medición de este biomarcador en sangre alcanzó altos niveles de sensibilidad y especificidad al momento de diferenciar ambas patologías, incluso en pacientes con síntomas iniciales o cuadros clínicos atípicos.
“Poder contar con un análisis menos invasivo y más accesible representa un cambio profundo para los sistemas de salud latinoamericanos”, señalaron los autores del estudio, quienes remarcaron que la diversidad genética y sociocultural de la región hacía indispensable validar este tipo de herramientas en poblaciones locales.
La investigación incluyó participantes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, entre otros países, permitiendo construir una base de datos representativa de la población latinoamericana adulta y envejecida.
Especialistas en neurología destacan que el diagnóstico temprano es fundamental no solo para iniciar tratamientos de manera oportuna, sino también para planificar cuidados, adaptar hábitos de vida y brindar apoyo a las familias, que suelen convertirse en el principal sostén de los pacientes.
En América Latina, el envejecimiento poblacional está impulsando un aumento sostenido de enfermedades neurodegenerativas. Según estimaciones internacionales, el número de personas con algún tipo de demencia podría duplicarse en las próximas décadas si no se fortalecen los sistemas de detección y atención.
Los investigadores consideran que este biomarcador podría incorporarse en el futuro a controles clínicos de rutina, facilitando diagnósticos más rápidos, accesibles y precisos, especialmente en regiones con recursos limitados.
El próximo paso será ampliar los ensayos clínicos y evaluar cómo integrar esta tecnología en hospitales públicos y centros de atención primaria de toda América Latina, con el objetivo de transformar el abordaje de las enfermedades neurodegenerativas en la región.




